Cuatro formas de preparar tu alojamiento para hospedar a refugiados que llegan a tu ciudad

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Cuando llegan a un país nuevo, los refugiados y solicitantes de asilo tienen que hacer trámites, buscar trabajo y encontrar una vivienda temporal. El proceso de mudarse lejos de familiares y amigos, y tener que encontrar una vivienda a corto plazo supone un gran esfuerzo en varios sentidos a una familia. Con el programa Open Homes de Airbnb, puedes colaborar en un momento crucial de sus vidas ofreciendo un alojamiento seguro y cómodo.

Las organizaciones sin ánimo de lucro trabajan arduamente para encontrar una vivienda permanente a sus clientes. Mientras ese proceso está en marcha, los recién llegados necesitan un lugar gratuito donde alojarse durante un periodo corto de tiempo; así, pueden recobrar la normalidad y algo de estabilidad mientras tanto.

En esta publicación encontrarás consejos sobre cómo preparar tu alojamiento para acoger a personas que están reconstruyendo sus vidas en tu comunidad. Hablamos con Zeyad, que emigró de Iraq a Canadá; con Sarah, que acogió a una familia de Afganistán; y con Hisham, que se encarga de gestionar las colaboraciones con el Comité Internacional de Rescate («IRC», por sus siglas en inglés).

Detalla las características de tu alojamiento
Antes de reservar, puede que los asistentes sociales de las organizaciones sin ánimo de lucro con las que colaboramos, como IRC e HIAS, se pongan en contacto contigo para confirmar los detalles de tu alojamiento.  Ofrece cualquier información que te parezca relevante (por ejemplo, si tienes mascotas o si hablas idiomas) para ayudar al asistente social a determinar si tu hogar se ajusta a las necesidades de la persona o la familia.

Ellos pueden decirte el número de personas que se hospedarán, cuándo llegan y cualquier aspecto delicado que haya que tener en cuenta. Durante el transcurso de la estancia, puedes contactar en cualquier momento con el asistente social o con el servicio de atención al cliente de Open Homes si te surge alguna pregunta.

«Pensé en aspectos prácticos como lo haría una madre», dijo Sarah, que acogió a una familia en Vancouver. «¿Necesitan ropa? ¿Dejamos comida en la nevera? ¿Quieren que los ayudemos a hacer la compra?» Sarah envió estas preguntas al asistente de la familia, quien respondió al mensaje diciendo que agradecerían mantas adicionales y juguetes pequeños para los niños. Por lo general, las organizaciones sin ánimo de lucro proporcionan a sus clientes los elementos básicos necesarios, por lo que, aunque se aprecia que incluyas cualquier detalle adicional, no se espera que lo hagas.

Respeta su privacidad
«La familia podía ser tan autónoma o social como quisiera», continuó Sarah. «Éramos amables si los veíamos en el jardín o recogiendo la compra, pero los dejábamos a su aire». Dependiendo de la persona o la familia, querrán diferentes grados de privacidad, como cualquier otro huésped en Airbnb.

«Es importante que los anfitriones ofrezcan a las familias un espacio físico, pero también cierto espacio emocional y social», explicó Hisham. Indicarles qué zonas de tu casa pueden utilizar para relajarse y pasar tiempo juntos (un espacio tranquilo, el patio trasero o cualquier otro sitio), facilita la transición al nuevo lugar y ayuda a que se sientan bienvenidos.

Cada detalle suma
«Algunos anfitriones van más allá y hacen galletas, dejan un mensaje de bienvenida o flores», dijo Hisham. «Para las personas que han sufrido la marginación a lo largo de sus vidas, y en momentos de incertidumbre, sentirse bien recibidos en un hogar es algo muy especial». Aunque no es algo que tengan que hacer los anfitriones, son detalles que pueden ser significativos para los huéspedes.

Intercambia comidas y otras tradiciones culturales
«Cuando te quedas en un alojamiento en Airbnb, te sientes como en casa», explicó Zeyad. «Durante el tiempo que pasamos en aquella casa, tuve la sensación de estar viviendo allí con mi familia». Zeyad y los suyos compartían dolmas caseros y otros platos con sus anfitriones.  Tras su estancia, sus anfitriones los invitaron a la fiesta de Halloween de un vecino y a una cena de Navidad.

«Es importante verlos como personas reales y no solo como refugiados», explicó Hisham. «Un refugiado es más que su estatus migratorio o su historia de persecución. Tienen necesidades como las tuyas», nos recordó. «Les gusta cocinar, la música, se preocupan por la educación de sus hijos… Son como cualquiera de nosotros».

 

Puedes obtener más información sobre cómo funciona Open Homes si lees las historias de personas que han ofrecido alojamiento a personas afectadas por catástrofes o que viajan para recibir atención médica.

 

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