Desde los Ozarks hasta Houston: un viaje de 1300 kilómetros para encontrar un tratamiento médico que te salve la vida

Categories: Uncategorized

«Yo tendría que haber muerto hace cinco o seis años», contaba Bill Holder, un ingeniero jubilado que vive en las montañas Ozark de Misuri. «Vivo en medio de la nada. Aquí los móviles no funcionan y la tienda de alimentación más cercana está a 65 kilómetros. En esta zona no hay hospitales». 

Una noche como otra cualquiera del año 2011, Holder, de 72 años, se miró al espejo del baño y se vio en el cuello un tumor del tamaño de una pelota de golf. A la mañana siguiente fue al médico y este lo mandó a otros especialistas. Le diagnosticaron leucemia de alto riesgo: le quedaban menos de nueve meses de vida. 

«Me hicieron una prueba de médula ósea y vieron que tenía el 85 % con cáncer», explicó Holder. «Estaba tan extendido por los huesos que ya no producía glóbulos rojos. Me dijeron que no me quedaba mucho tiempo». 

La búsqueda de un tratamiento
Dos años más tarde, un grupo de médicos del famosísimo MD Anderson Cancer Center de Houston, en Texas, comenzó un ensayo clínico para probar un nuevo medicamento contra el cáncer. Si resultaba eficaz, podría tratar exactamente el tipo de cáncer que impedía a Holder moverse con libertad. Pero, para participar, tenía que desplazarse 1300 kilómetros, encontrar alojamiento mientras recibía el tratamiento y cubrir los gastos de los viajes de vuelta a Houston para las visitas de seguimiento obligatorias. 

Tenía ante sí la oportunidad de prolongar su vida, pero no podía asumir el coste. 


La superación de los obstáculos económicos
«Casi toda mi vida he trabajado en la administración pública, y ahora mi mujer y yo vivimos de las prestaciones sociales», afirmó Holder, que fue alcalde, concejal de la ciudad y miembro de la junta escolar de su comunidad. «Pagar el alojamiento en Houston iba a suponer todo un desafío económico, pero me negaba a rendirme». 

Fue perseverante y dedicó su energía a encontrar opciones alternativas para salir adelante. «Leí un artículo que decía que Airbnb iba a conceder una ayuda de 1,2 millones de dólares para pacientes con cáncer», dijo. Este año Airbnb concedió una subvención 

a la Cancer Support Community y a la Bone Marrow & Cancer Foundation. Holder contó su experiencia con la Cancer Support Community: «Rápidamente conseguí que los médicos me dieran el alta, rellené los formularios, me presenté y me dieron una ayuda para el alojamiento. Me salvó la vida, literalmente». 


La recuperación lejos de casa
Con la ayuda financiera de la Cancer Support Community, hizo las maletas, sentó a su perro en el asiento del copiloto y condujo durante casi 12 horas hasta Houston, donde se alojó en un gran edificio de apartamentos a dos manzanas del hospital. 

Allí encontró la comodidad de un hogar. 

«El alojamiento era muy bonito y tenía vistas al zoo, al campo de golf y a un parque», relataba Holder. «Fue mucho mejor que quedarme lejos del hospital». Entre cita y cita, podía relajarse en lugar de pasar todo el tiempo desplazándose en coche entre el hospital y un motel. «Lo mejor era que en la séptima planta del edificio había una camilla de hidromasaje. Tenía agua templada y se podía configurar para que se moviera de arriba abajo por el cuerpo». 

«No hay nada más importante que tener un alojamiento seguro y cómodo cuando pasas por momentos difíciles», afirmó Kevin, el anfitrión de Holder en Houston. «Soy anfitrión para dar apoyo a las personas ofreciéndoles alojamiento».

La vuelta a la normalidad
Un año después de recibir el tratamiento, Holder volvió a Houston para que su equipo de médicos le hiciera una revisión. En octubre de 2019 recibió la buena noticia de que la prueba de cáncer en la médula ósea había sido negativa. Contento con el resultado, volvió a su casa de Misuri, donde ahora disfruta pasando el tiempo junto al lago con su mujer y su hija, que suele visitarlos desde Colorado. 

«Cuando tienes mi edad, puedes ayudar a mucha gente sometiéndote a un tratamiento de prueba contra el cáncer», dijo. «Aunque no funcione contigo, todo el mundo sale ganando, porque al menos los médicos e investigadores sabrán qué es lo que no funciona». 

«Estoy muy agradecido de que exista Open Homes, porque gracias al programa pude seguir el tratamiento de prueba», explicó. «Debo mucho a la medicina y a la investigación. Resolverán muchos problemas a un montón de gente en los ensayos de cáncer del futuro». 

Up Next