Open Homes: nuestro primer año

Con motivo del Día Mundial del Refugiado, queremos mostrar nuestra solidaridad con las personas refugiadas y aprovechar la ocasión para reflexionar sobre el primer año de Open Homes.

Categories: World Refugee Day — El equipo de Open Homes

Cuando el año pasado se anunció el veto migratorio de Estados Unidos, decidimos actuar. Y no fuimos los únicos. En ese momento, brotó por todas partes una ola de generosidad desbordante que nos empujó a preguntarnos cómo podíamos ayudar. Fue entonces cuando nació Open Homes.

Desde entonces, cada vez estamos más convencidos de que todos y cada uno de nosotros podemos hacer algo, por pequeño que sea, para colaborar. Y es muy importante que no dejemos que ese impulso pierda fuerza.

Durante el último año, hemos aprendido tres lecciones muy importantes, gracias a las cuales hemos adquirido nuevos compromisos, y queremos compartirlo todo con vosotros.

Pero, antes de nada, nos gustaría hacer un breve repaso a la historia de Open Homes.

Cómo nació Open Homes

La idea de utilizar Airbnb para alojar a personas afectadas por una situación de emergencia surgió en 2012 en Brooklyn gracias a una anfitriona que quiso ofrecer su casa de forma gratuita a los desplazados por el huracán Sandy. Cuando creamos las herramientas necesarias para que los anfitriones que lo desearan prestaran su alojamiento con este objetivo, más de mil personas se sumaron a la iniciativa. Nos dimos cuenta de que no tenía por qué limitarse a una única situación. Desde entonces, nuestro equipo ha participado en la respuesta a más de 250 catástrofes y nuestros anfitriones han abierto las puertas de sus hogares a personas evacuadas y personal de ayuda humanitaria en todos los rincones del planeta.

¿Pero cómo pasamos de actuar ante situaciones de catástrofe a brindar ayuda a la comunidad de refugiados? Pensamos que el programa que habíamos ideado podía hacer mucho más que atender a los desplazados a nivel local. El desplazamiento forzado afecta a millones de personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares a causa de situaciones de conflicto o de tensión política, personas que podrían acabar convirtiéndose en nuestros propios vecinos. Si el objetivo de Airbnb es crear un mundo en el que realmente todas y todos podamos sentirnos como en casa allá donde vayamos, entonces, deberíamos ayudar a las personas y comunidades que más lo necesitan.

Esto es exactamente lo que nos propusimos hacer con Open Homes. A través de los programas que incluye, nuestros anfitriones ya han dado alojamiento a más de 11 000 huéspedes de más de 52 países distintos; personas como Zak, un refugiado de Yemen que acabó viviendo en Denver, donde no solo encontró una nueva residencia, sino también una nueva comunidad y toda una red de apoyo gracias a Susan, su anfitriona.

Lección #1: Nunca podríamos lograrlo sin nuestros colaboradores.

La crisis de los refugiados es una cuestión muy politizada y cada gobierno responde a ella con un conjunto de soluciones complejas que no dejan de transformarse con el paso del tiempo. Esto significa que los refugiados deben hacer frente a circunstancias muy distintas en cada una de las ciudades a las que llegan. Si enfrentarse al desarraigo que conlleva dejar atrás una vida entera supone un trance muy duro para cualquier ser humano, aprender a desenvolverse con la legislación y las normas culturales de un nuevo hogar puede ser todo un mundo.

Afortunadamente, existen organizaciones que llevan décadas ayudando a los refugiados a conseguirlo. Este tipo de entidades defienden la causa de estas personas tanto a nivel local como en el plano internacional. Ejercen presión para que se mejoren los procesos en todo tipo de ámbitos, desde la escolarización de los menores hasta la búsqueda de empleo. El gran trabajo que desempeñan estas organizaciones brinda a empresas como Airbnb una base sobre la que asentar la ayuda que pretendemos ofrecer.

Por ese motivo, durante el último año, hemos centrado nuestros esfuerzos en establecer sólidos lazos de cooperación con este tipo de organizaciones, tanto a nivel local como global, ya que son ellas quienes mejor conocen todos los aspectos de esta crisis. No dejamos de aprender a su lado y de trabajar mano a mano con ellas para crear un programa Open Homes que responda verdaderamente a las necesidades de los refugiados a quienes atienden. Muchas organizaciones ya utilizan Open Homes para ofrecer alojamiento a las personas a las que dan cobertura. Entre las entidades con las que colaboramos, están el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés), SINGA y Solidarity Now.

Una de las lecciones más valiosas que hemos aprendido de nuestros colaboradores es cómo trabajar mejor con poblaciones vulnerables. Gracias a ello, hemos descubierto que hasta actuando con la mejor intención del mundo se pueden generar sin desearlo situaciones que incomoden a otras personas. Para evitarlo, nuestro equipo ha recibido formación en materia de sensibilización con la idea de facilitar a su vez materiales formativos en este ámbito a todos los anfitriones de Open Homes.

Lección #2: Debemos planificar con las comunidades a las que atendemos, no para ellas.

A lo largo del último año, nuestro equipo hizo varios viajes a Atenas para reunirse con organizaciones locales sin ánimo de lucro y poner en contacto a anfitriones que se habían interesado por Open Homes. Estos encuentros nos brindaron la oportunidad de hablar con trabajadores sociales, voluntarios, refugiados y personas que ya habían alojado a refugiados a través del programa Home for Hope de Solidarity Now. Fue una experiencia de la que aprendimos muchísimo. Nos impresionó enormemente el gran esfuerzo que hacen estas organizaciones y el extraordinario valor de los refugiados a los que conocimos.

Tras estos viajes, nuestro equipo se comprometió a desplazarse una vez cada trimestre para trabajar sobre el terreno. Pensamos que no solo debíamos limitarnos a enviar a algunos miembros seleccionados, por lo que decidimos que todas las personas que integran el equipo participaran en tareas de investigación o de trabajo de campo a lo largo de todo el año. Necesitamos diseñar estrategias de la mano de las personas que se encuentran sobre el terreno, no solo para escuchar su opinión y su punto de vista, sino también para que nos sirvan de inspiración. A medida que vayamos aprendiendo de ellas, iremos publicando extensamente aquello que nos cuenten, y empezaremos por este blog.

Cuando nos marchamos de Atenas, descubrimos algo que nos llamó mucho la atención: cada ciudad representa unas circunstancias sociales, económicas y políticas particulares. Por eso, queremos formar un equipo que se distinga por su diversidad en el que estén representadas las comunidades a las que atendemos para que puedan hablar de las problemáticas específicas a las que se enfrenta cada una. Es la única manera de crear una iniciativa global basada en la empatía entre las personas.

Lección #3: Nuestra comunidad puede contribuir a cambiar los discursos.

Los refugiados deben enfrentarse a muchos prejuicios alimentados por mensajes negativos y la difusión de ideas que generan desinformación sobre su situación. Incluso el término «refugiado» se utiliza erróneamente con frecuencia, por lo que no sorprende que haya personas que se muestren reticentes ante la idea de acoger a personas refugiadas en su país.

No es culpa de nadie. A nosotros nos ha hecho falta mantener largas conversaciones con instituciones y organizaciones humanitarias para comprender verdaderamente la envergadura de la crisis. Lo que hemos aprendido es que este tipo de ideas falsas pueden transformarse en miedos sin fundamento alguno.

Para que a alguien se le conceda la condición de refugiado, debe reunir los requisitos que determina la definición jurídica del término. Esto quiere decir que la persona solicitante de asilo debe presentar pruebas suficientes que demuestren que no puede regresar a su lugar de origen por correr el peligro de ser perseguida. Un refugiado es alguien que ha luchado mucho para se reconozca su condición y que ha pasado por un proceso de evaluación previo para conseguirlo. Saber esto podría ayudar a otras personas a sentir más compasión y menos preocupación al respecto.

Inspirados por el trabajo que realizan plataformas como Refugees Deeply, nos sentimos más comprometidos que nunca con el objetivo de cambiar este tipo de discursos. Queremos empezar documentando historias de personas que han vivido la crisis en primera persona. Esperamos que nuestra comunidad nos ayude a difundir ampliamente estas experiencias y acabar con la estigmatización asociada a la palabra «refugiado», aunque esto solo sea un primer paso.

Pensando en el futuro

Nuestro primer objetivo, en cifras, es ayudar a que nuestros anfitriones hayan alojado a más de 100 000 personas en situación de dificultad para 2022. Aunque estamos tomando medidas para conseguirlo, no es nuestro objetivo final, sino la primera meta que nos hemos marcado. Sabemos que las comunidades vulnerables siempre necesitarán un lugar donde sentirse seguras, bien acogidas y aceptadas.

Para lograrlo, debemos ir un paso más allá de las cifras y unir a las personas que creen que todo el mundo tiene derecho a vivir en un hogar seguro, personas que no dudan en acoger a otro ser humano que ha debido abandonar su casa de forma repentina y a quienes no les cuesta ningún esfuerzo realizar actos de generosidad. Estamos muy agradecidos a las organizaciones y anfitriones que trabajan con nosotros para hacerlo posible.

Nos encantaría que formaras parte de este movimiento. Si quieres hacerlo, piensa en la posibilidad de abrir las puertas de tu casa a alguien que lo necesite.

Up Next